¿Puede el gluten ser la causa de problemas cutáneos?
¿Puede el gluten ser el desencadenante de problemas cutáneos? Muchas personas se plantean esta pregunta cuando, tras consumir gluten, no solo aparecen dolores abdominales, diarrea o hinchazón abdominal, sino también picor, erupciones cutáneas u otras alteraciones de la piel. De hecho, la celiaquía y la sensibilidad al gluten pueden afectar a mucho más que al sistema digestivo. Un ejemplo especialmente conocido es la dermatitis herpetiforme de Duhring, también conocida como enfermedad de Duhring. Se considera una manifestación cutánea de la celiaquía y demuestra que, en determinados casos, una reacción al gluten también puede manifestarse en la piel. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que los problemas cutáneos pueden tener muchas causas posibles. Por eso, siempre se debe consultar con un médico para determinar si los síntomas cutáneos se deben a una intolerancia al gluten o si se debe a otra enfermedad de la piel.
Cómo identificar correctamente los síntomas de la intolerancia al gluten en la piel
El picor, las erupciones cutáneas o la piel seca pueden tener muchas causas. Sin embargo, en el caso de la celiaquía y la sensibilidad al gluten, también se debate una posible relación entre el gluten y los problemas cutáneos.
Más informaciónLa celiaquía, la sensibilidad al gluten y la piel
En las personas con celiaquía se describen con mayor frecuencia determinados problemas cutáneos. También en el caso de la sensibilidad al gluten no celíaca, algunas personas afectadas refieren molestias cutáneas tras el consumo de gluten.
Más informaciónDermatitis herpetiforme de Duhring: manifestación cutánea de la celiaquía
La dermatitis herpetiforme de Duhring se considera una manifestación cutánea clásica de la celiaquía. Son características las lesiones cutáneas que provocan un intenso picor, pápulas y pequeñas ampollas, que suelen aparecer en los codos, las rodillas o las nalgas.
Más informaciónOtras enfermedades cutáneas asociadas a la intolerancia al gluten
Además de la dermatitis herpetiforme, también se barajan la psoriasis, el eccema, el acné, la urticaria crónica y la piel seca como afecciones relacionadas con la celiaquía o la sensibilidad al gluten.
Más informaciónCómo identificar correctamente los síntomas cutáneos de la intolerancia al gluten
Cuando aparecen problemas cutáneos tras el consumo de gluten
La sensibilidad al gluten, también conocida como NCGS, y la celiaquía pueden afectar a mucho más que solo el intestino. La piel también puede verse afectada, por ejemplo, en forma de picor, erupciones cutáneas, ampollas, pápulas, piel seca o alteraciones cutáneas inflamatorias.
Si estos síntomas aparecen tras el consumo de gluten, pueden resultar muy molestos para las personas afectadas. Sin embargo, una erupción cutánea no significa automáticamente que se padezca celiaquía o intolerancia al gluten. La psoriasis, el eccema, la urticaria, las alergias u otras enfermedades cutáneas también pueden provocar síntomas similares.
Por qué es difícil establecer una relación entre el gluten y la piel
El gluten se encuentra principalmente en cereales como el trigo, el centeno, la cebada y la espelta. En las personas con celiaquía, el consumo de gluten desencadena una reacción del sistema inmunitario que puede provocar inflamación y daños en la mucosa intestinal. En algunas personas afectadas también se manifiestan problemas cutáneos.
En el caso de la sensibilidad al gluten, la relación es más difícil de establecer. Hasta ahora, la investigación se ha centrado menos en las enfermedades cutáneas relacionadas con la NCGS. Sin embargo, numerosos informes indican que algunas personas sensibles al gluten que no padecen celiaquía tienen muchos menos problemas cutáneos cuando eliminan el gluten de su dieta.²
Por qué es importante un diagnóstico médico
Aunque las personas afectadas observen una mejoría con una dieta sin gluten, esto no constituye un diagnóstico definitivo. Las enfermedades cutáneas pueden tener muchas causas y deben ser evaluadas por un dermatólogo o un médico. Esto es especialmente importante en caso de picor intenso, lesiones cutáneas con formación de ampollas o erupciones cutáneas recurrentes.
Precisamente cuando se sospecha de celiaquía, es importante no empezar precipitadamente una dieta sin gluten. Si se evita el gluten de forma sistemática antes del diagnóstico, los análisis de sangre, los anticuerpos y otras pruebas pueden resultar, en determinadas circunstancias, más difíciles de interpretar.
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Descúbrelo ahoraLa celiaquía, la sensibilidad al gluten y la piel
Problemas cutáneos en personas con celiaquía
Entre el 15 % y el 25 % de las personas con celiaquía padecen dermatitis herpetiforme, una erupción cutánea que se considera una manifestación cutánea de la celiaquía. Sin embargo, este no es, ni mucho menos, el único problema cutáneo que pueden presentar las personas con celiaquía y con sensibilidad al gluten no celíaca.
En un estudio, el 29 % de los 486 pacientes con sospecha de sensibilidad al gluten presentaba una erupción cutánea. El 18 % de ellos padecía una dermatitis sin diagnóstico claro.¹ Estos datos ponen de manifiesto que se está debatiendo la relación entre las alteraciones cutáneas y el gluten, aunque la causa exacta no siempre esté clara.
Problemas cutáneos en la sensibilidad al gluten
La sensibilidad al gluten no celíaca se denomina internacionalmente «Non-Celiac Gluten Sensitivity» o «Gluten Sensitivity». A diferencia de la celiaquía, no se trata de una enfermedad autoinmune clásica que provoque daños en la mucosa del intestino delgado. No obstante, algunas personas afectadas refieren diversos síntomas tras el consumo de gluten.
Entre ellos pueden figurar, además de molestias digestivas, problemas cutáneos. Los síntomas de la sensibilidad al gluten relacionados con la piel están menos demostrados científicamente que la dermatitis herpetiforme de Duhring en la celiaquía. No obstante, algunas personas afectadas afirman que las alteraciones cutáneas mejoran con una dieta sin gluten o baja en gluten.²
Dieta sin gluten y posible mejoría
Aunque actualmente apenas hay pruebas médicas concluyentes de que el consumo de gluten cause realmente todas las enfermedades cutáneas mencionadas, en muchos casos las personas afectadas han observado una mejoría gracias a una dieta sin gluten. Los problemas cutáneos asociados a la celiaquía van desde erupciones cutáneas con picor hasta la caída del cabello.
Es importante matizar: una dieta sin gluten es necesaria de por vida en caso de celiaquía diagnosticada. En caso de sensibilidad al gluten, una dieta baja en gluten o sin gluten puede resultar útil, pero debe seguirse, a ser posible, tras consulta médica.
Dermatitis herpetiforme de Duhring: manifestación cutánea de la celiaquía
¿Qué es la dermatitis herpetiforme de Duhring?
La dermatitis herpetiforme de Duhring es una enfermedad cutánea crónica y se considera una manifestación cutánea de la celiaquía. También se conoce como enfermedad de Duhring y está estrechamente relacionada con la celiaquía. Se caracteriza por alteraciones cutáneas que provocan un intenso picor, pápulas y pequeñas ampollas.
La enfermedad es poco frecuente, pero muy molesta para quienes la padecen. Cuando se diagnostica la dermatitis herpetiforme de Duhring, se da por hecho que también existe celiaquía. Es imprescindible confirmarlo mediante las pruebas diagnósticas adecuadas, en caso de que aún no se haya diagnosticado la celiaquía.
Zonas cutáneas típicas y síntomas
La dermatitis herpetiforme es una erupción cutánea que puede desencadenarse por el consumo de gluten. Según las personas afectadas, se trata de una de las erupciones cutáneas que más picor provocan. Las lesiones no solo pueden picar, sino que también pueden causar escozor y ardor.
En principio, las alteraciones cutáneas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, son especialmente frecuentes en las caras extensoras de las extremidades, como los codos y las rodillas, así como en las nalgas, la zona lumbar, el cuero cabelludo, la cabeza y la nuca.
Diagnóstico y tratamiento
Ante la sospecha de dermatitis herpetiforme de Duhring, se debe realizar un estudio dermatológico y gastroenterológico. En este contexto, pueden ser relevantes el examen cutáneo, los análisis de sangre, los anticuerpos y la evaluación de la celiaquía. A menudo, esta enfermedad cutánea se considera directamente relacionada con la celiaquía.
El tratamiento de la dermatitis herpetiforme se basa, por regla general, en una dieta estricta sin gluten. Para las personas con celiaquía, esto supone renunciar al gluten de por vida. Dependiendo de la gravedad, pueden ser necesarias medidas médicas adicionales, que se determinarán de forma individualizada por el médico.
Otras enfermedades cutáneas asociadas a la intolerancia al gluten
Psoriasis, eccemas y acné
Además de la dermatitis herpetiforme, las personas con celiaquía también pueden padecer eccemas, psoriasis, acné, sequedad cutánea crónica, urticaria y alopecia areata. Por determinadas razones, las personas con celiaquía se ven afectadas por estos problemas cutáneos con mayor frecuencia que la población general.
La psoriasis es una enfermedad cutánea inflamatoria y no contagiosa. Se manifiesta principalmente mediante alteraciones cutáneas rojizas y escamosas que pueden provocar picor. Varios estudios indican que puede existir una relación entre la psoriasis y el consumo de gluten.³
El eccema y su posible relación con la celiaquía
El eccema es otra erupción cutánea que produce picor y que suele provocar la aparición de manchas escamosas y blanquecinas en la piel. Es especialmente frecuente en niños, aunque también puede afectar a adultos. Aunque el eccema se trata normalmente con glucocorticoides tópicos, hay indicios de que, en algunas personas, puede estar relacionado con una enfermedad celíaca no diagnosticada.⁴
En estas personas, una dieta estrictamente sin gluten puede ayudar a tratar su afección cutánea. Sin embargo, esto no significa que todo caso de eccema esté automáticamente provocado por el gluten. Lo decisivo es siempre el diagnóstico individual.
Acné, urticaria y piel seca
También en el caso del acné, algunas personas afectadas informan de un alivio de sus problemas cutáneos tras haber cambiado su dieta a una sin gluten. Sin embargo, actualmente no hay pruebas científicas fiables de que el gluten cause acné. Por lo tanto, estas observaciones deben interpretarse con cautela y no deben descartarse otras causas.
En el caso de la urticaria crónica, conocida coloquialmente como «ronchas», hay indicios de posibles relaciones con la celiaquía. Un estudio de 2005 reveló que el 5 % de los niños con urticaria crónica también padecían celiaquía. Una vez diagnosticada la celiaquía en los niños e introducida una dieta sin gluten, la urticaria crónica desapareció en un plazo de entre cinco y diez semanas.⁵ La piel muy seca también puede aparecer en personas con celiaquía o sensibilidad al gluten y, en algunos casos, mejorar tras un cambio en la dieta.
Paso a paso: cómo evaluar correctamente los síntomas cutáneos
Estar atento a los cambios en la piel
Si sufres erupciones cutáneas, picor, ampollas, pápulas o sequedad cutánea de forma habitual, lo primero que debes hacer es observar cuándo y en qué contexto aparecen estos síntomas. Es especialmente importante fijarse en si se intensifican tras el consumo de gluten o de alimentos que lo contengan. Puede resultarte útil llevar un diario en el que anotes tu alimentación, los síntomas cutáneos, los problemas digestivos y los posibles factores desencadenantes. De este modo, podrás identificar mejor los patrones y comentarlos posteriormente con un médico.
No te autodiagnostiques la celiaquía ni las enfermedades cutáneas
Aunque la sospecha sea evidente, no se debe establecer un diagnóstico por cuenta propia. Las enfermedades cutáneas pueden tener muchas causas, y los síntomas de la celiaquía que afectan a la piel no siempre son fáciles de identificar. Especialmente en caso de picor intenso, ampollas en las partes extensoras de las extremidades o erupciones cutáneas recurrentes, se debe acudir al médico para determinar si se trata de una dermatitis herpetiforme de Duhring, otra enfermedad cutánea o celiaquía.
Hacerse análisis de sangre, pruebas de anticuerpos y otras pruebas diagnósticas
En caso de sospecha de celiaquía, los análisis de sangre y los anticuerpos pueden desempeñar un papel importante. El examen de la mucosa intestinal, concretamente de la del intestino delgado, también puede ser relevante, dependiendo de la situación, para diagnosticar con certeza la celiaquía. En caso de alteraciones cutáneas, puede ser necesario además un diagnóstico dermatológico. Especialmente las alteraciones cutáneas que forman ampollas y provocan un picor intenso deben ser evaluadas por un especialista, para que se pueda iniciar el tratamiento adecuado.
No elimines el gluten a la ligera
Quienes ya hayan eliminado por completo el gluten de su dieta antes del diagnóstico pueden influir en los resultados de las pruebas. Por ello, en caso de sospecha de celiaquía, la dieta sin gluten debería iniciarse, en la medida de lo posible, solo tras consultar con el médico. Esto es especialmente importante cuando se trata de confirmar o descartar con certeza un diagnóstico de celiaquía. Solo tras la evaluación se podrá decidir mejor si es más adecuado seguir una dieta sin gluten, una dieta baja en gluten u otro tipo de tratamiento.
Hacer un seguimiento a largo plazo de la alimentación y la piel
Si se diagnostica celiaquía, es necesario seguir una dieta sin gluten de por vida. En cambio, en caso de sensibilidad al gluten, puede bastar con reducir el consumo de gluten de forma individualizada y prestar atención a la tolerancia personal. En ambos casos, es recomendable realizar un seguimiento a largo plazo de las alteraciones cutáneas y las molestias. Si los problemas cutáneos no mejoran a pesar de seguir una dieta sin gluten o si aparecen nuevos síntomas, se deben investigar otras posibles causas con ayuda médica.
Preguntas frecuentes sobre la intolerancia al gluten: síntomas cutáneos
Los síntomas de la intolerancia al gluten que afectan a la piel pueden manifestarse, por ejemplo, mediante picor, erupciones cutáneas, pápulas, pequeñas ampollas, piel seca u otras alteraciones cutáneas. La dermatitis herpetiforme de Duhring es especialmente típica en el contexto de la celiaquía.
La dermatitis herpetiforme de Duhring es una enfermedad cutánea crónica poco frecuente y se considera una manifestación cutánea de la celiaquía. Se caracteriza por la aparición de vesículas y pápulas que provocan un intenso picor, a menudo en los codos, las rodillas, las nalgas, el cuero cabelludo u otras zonas de extensión.
Sí, los síntomas de la celiaquía también pueden afectar a la piel. La manifestación cutánea más conocida de la celiaquía es la dermatitis herpetiforme de Duhring. Además, también se barajan otras alteraciones cutáneas relacionadas con la celiaquía.
En el caso de la sensibilidad al gluten no celíaca, algunas personas afectadas refieren erupciones cutáneas u otros problemas de la piel tras el consumo de gluten. Sin embargo, la relación entre ambos no está tan claramente demostrada científicamente como en el caso de la dermatitis herpetiforme y la celiaquía.
No, los problemas cutáneos no son necesariamente síntomas cutáneos de la alergia al gluten. El término «alergia al gluten» se utiliza a menudo de forma imprecisa en el día a día. De hecho, las erupciones cutáneas pueden tener muchas causas y, si los síntomas son recurrentes o intensos, deben ser evaluados por un médico.
En caso de celiaquía y dermatitis herpetiforme diagnosticadas, una dieta sin gluten es fundamental. En otras enfermedades cutáneas, puede resultar útil en casos concretos, pero no debe considerarse como único tratamiento sin un diagnóstico claro.
Los síntomas de la intolerancia al gluten que afectan a la piel pueden manifestarse de formas muy diversas: desde picor y erupciones cutáneas hasta ampollas, pápulas o piel seca. Es especialmente relevante la dermatitis herpetiforme de Duhring, una manifestación cutánea poco frecuente de la celiaquía que suele ir acompañada de un picor intenso. También en el caso de la sensibilidad al gluten, algunas personas afectadas refieren alteraciones cutáneas tras el consumo de gluten, aunque la relación entre ambos no está tan claramente demostrada científicamente. Por ello, es aún más importante realizar un diagnóstico preciso: los problemas cutáneos recurrentes siempre deben ser evaluados por un médico antes de eliminar el gluten de forma permanente o de iniciar una dieta sin gluten.
Fuentes
- Volta U, Bardella MT, Calabrò A, Troncone R, Corazza GR; Grupo de estudio sobre la sensibilidad al gluten no celíaca. Estudio prospectivo multicéntrico italiano sobre pacientes con sospecha de sensibilidad al gluten no celíaca. BMC Med. 23 de mayo de 2014;12:85.
- Antiga E, Maglie R, Quintarelli L, et al. Dermatitis herpetiforme: nuevas perspectivas. Front Immunol. 2019;10:1290.
- Bhatia BK, Millsop JW, Debbaneh M, Koo J, Linos E, Liao W. Dieta y psoriasis, parte II: la enfermedad celíaca y el papel de una dieta sin gluten. J Am Acad Dermatol. 2014;71(2):350-8.
- Bonciolini V, Bianchi B, Del Bianco E, Verdelli A, Caproni M. Manifestaciones cutáneas de la sensibilidad al gluten no celíaca: características clínicas, histológicas e inmunopatológicas. Nutrients. 15 de septiembre de 2015;7(9):7798-805.
- Caminiti L, et al. Urticaria crónica y enfermedad celíaca asociada en niños: un estudio de casos y controles. Pediatr Allergy Immunol. Agosto de 2005;16(5):428-32.
Nota
GluteoStop® está destinado a favorecer funcionalmente la degradación del gluten en una dieta baja en gluten o sin gluten. No puede sustituir a una dieta sin gluten y no está indicado para el tratamiento ni la prevención de la celiaquía, la alergia al trigo o la hipersensibilidad al gluten. El uso de la enzima contenida en GluteoStop® está autorizado para la población adulta general hasta una cantidad equivalente a 45 comprimidos al día.

